jueves, 24 de octubre de 2013

Ese Bitelchús que llevamos dentro

- Y ahora, ¿a dónde vamos?
- No se tío, esta todo cerrado.
- ¿Y si nos vamos a Valencia?
- No hay huevos. Dioooosss, venga tira pá la A3 que hoy desayunamos Paella.

Mágico ese "no hay huevos" que te lleva a hacer la locura de un miernes a las 4 de la mañana. Primeros 5 minutos de euforia en el coche, alegría, risas, aplausos, cánticos, y de repente llama a la puerta Don Limitador.

Si, ese que no te permite hacer lo que quieres, decir lo que quieres, expresarte libremente, ser espontáneo, natural, tú mismo.
Hablo del miedo. Esa emoción que nace de una percepción de peligro errónea, manipulada por nuestro inconsciente para gustar.Y no para gustarnos a nosotros mismos, que sería lo suyo, sino para gustar a los demás.
Que, ¿por qué? Según Skinner, por la ley del premio y del castigo. Según Torrebruno porque "tigres, leones, todos quieren ser los campeones" y según yo porque hacemos las cosas por y para los demás y no para uno mismo.

¿Por qué no luchas por lo que quieres y dejas de poner excusas?
Por el miedo a equivocarte.
¿Por qué eliges el plan B cuando tu lo que quieres es el plan A?
Por el miedo a crear conflictos.
¿Por qué cuando te empeñas en no perder a alguien, terminas perdiéndole?
Porque te quedas atrapado por el miedo a...
El miedo a qué pasara, el miedo a qué dirán, el miedo a qué será de mi.

Deja de marear, sé tú mismo, sé feliz, haz lo que más te guste en cada momento, quiérete y valórate.
Que si de verdad les importas, lo comprenderán y acabarán por tomarte como un ejemplo y no como una excusa.


¡He visto el Exorcista 169 veces, y cada vez que la veo la encuentro más graciosa! (Bitelchús)

Quítate la máscara de Bitelchús y ríete de ella. Bitelchús, Bitelchús, Bitelchúúús.